domingo, 29 de abril de 2007

Carretera asfaltada en dos direcciones


Hoy he despertado con la incómoda sensación de que una apisonadora me asfaltara. En dos direcciones, como la película. Cuando me he querido dar cuenta, la humana en la que permanezco atrapada, frotaba con intensidad un mini rodillo de cocina estriado contra mi ser, embadurnándome de un gel, fresquito, eso sí, y con olor a limón. Por un momento he temido que me metiera al horno como un bizcocho de idem, pero no, gracias al cielo, estaba aplicándome un gel anticelulítico y reductor, con rodillo incorporado. Esta chica, de verdad, es un caso. Me quiere convertir en lo que no soy, y eso a mí, como tallacuarenta, me desequilibra emocionalmente una barbaridad.

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